3.6.11


Tenes el poder de hacer conmigo lo que quieras.- Dijo.
Y mis labios callaron en el temblor del momento, que ganas de comerte la boca y no dejarte respirar, pensé.
Me miro, con esos ojos tan profundos como el océano mismo en un día de tormenta, dio un suspiro.
Y lentamente me tomo con sus manos, parecía ser yo una pequeña niña en las garras de un animal muerto de hambre. En ese preciso segundo cerré mis ojos, me deje llevar por el momento.
Nunca sentí tal sensación, era único, era perfecto. Y todo mio, nadie puede quitármelo. Nadie puede robarlo, esta acá. Esta conmigo, hermoso.

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