Consigo caminar una manzana, después tengo que parar. Me siento sobre la maleta para descansar. Mierda. Ahora tengo treinta centavos, algo de ropa y mi diario.
De repente , me levanto, abro la maleta y saco el diario. ¿Sera posible? Llevaba el diario conmigo aquel día en casa de Donna LaDonna.
Paso las páginas, dejo atrás las notas sobre la abeja reina y el Príncipe de los Tragalibros y Lali y Sebastian... y aquí está, escrito en su propia página con la extraña letra de Donna LaDonna y rodeado por tres círculos.
C O N T I N U A R Á
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